Empiezan a llegarte correos de una marca a la que nunca te suscribiste, SMS de promociones, llamadas de un call center que sabe tu nombre. La pregunta natural es: ¿de dónde sacaron mis datos, y pueden hacer esto? La Ley 21.719 tiene respuestas claras para ambas cosas.
Enviar publicidad no es gratis desde el punto de vista legal
Para tratar tus datos con fines de marketing directo, una empresa necesita una base legal. En muchos casos esa base es tu consentimiento — y bajo la nueva ley, el consentimiento debe ser libre, específico, informado e inequívoco. Eso deja fuera varias prácticas comunes:
- ·Casillas premarcadas que ya vienen "aceptadas" por defecto.
- ·Autorizaciones genéricas escondidas en términos y condiciones interminables.
- ·El supuesto de que "si no te opones, aceptas".
De dónde suelen salir tus datos
La publicidad no solicitada suele venir de bases de datos compradas o compartidas entre empresas sin tu autorización, o de datos que entregaste para una finalidad (comprar un producto, participar en un concurso) y que después se usaron para marketing sin avisarte. Ambas situaciones son problemáticas bajo la Ley 21.719, porque violan el principio de finalidad: los datos deben usarse solo para el fin con el que se recolectaron.
Tu herramienta principal: el derecho de oposición
Aunque en algún momento hubieras aceptado recibir comunicaciones, tienes derecho a oponerte a que tus datos se usen para marketing directo, en cualquier momento y sin tener que dar explicaciones. El derecho de oposición está pensado justamente para esto.
Además, toda comunicación comercial debería ofrecerte un mecanismo simple para dejar de recibirla — el clásico "cancelar suscripción" debe funcionar de verdad y ser tan fácil como fue suscribirse.
Qué puedes hacer, en orden
- 1Ejerce oposición o cancela la suscripción: usa el mecanismo de baja que ofrezca la comunicación, o presenta una solicitud de oposición formal.
- 2Pregunta el origen de tus datos: como parte del derecho de acceso, puedes pedirle a la empresa que te informe de dónde obtuvo tu información.
- 3Guarda evidencia: conserva los correos o mensajes, con fecha, especialmente si sigues recibiéndolos después de haberte opuesto.
- 4Reclama ante la Agencia: si la empresa insiste o el origen de tus datos resulta ser una cesión no autorizada, puedes recurrir a la Agencia de Protección de Datos Personales.
Por qué esto va a cambiar de verdad
La Ley 19.628 no tenía una autoridad que fiscalizara estas prácticas, así que la publicidad no solicitada rara vez tenía consecuencias. Con la Ley 21.719 y su Agencia — cuya potestad sancionatoria plena rige desde el 1 de diciembre de 2026 —, tratar datos para marketing sin base legal o ignorar una oposición pasa a ser un incumplimiento sancionable.
Relacionado: entiende bien qué hace válido a un consentimiento y revisa todos los derechos que puedes ejercer.
Fuentes principales: Ley 21.719, que modifica la Ley 19.628 sobre Protección de la Vida Privada (Biblioteca del Congreso Nacional — bcn.cl/leychile).